
DESCRIPCIÓN GENERAL
Ahora es posible visualizar el trabajo, sus ideas, convertirlas en modelos reales que se pueden tocar y manipular.
Para ello, es suficiente con enviar los datos 3D con un programa CAD directamente a una máquina capaz de imprimir un modelo real por secciones horizontales.
Las impresoras 3D utilizan dos componentes básicos para “imprimir” los prototipos rápidos: un composite especial (parecido a polvos de talco) y una “tinta” que tiene la propiedad de compactar el composite. El área de trabajo es una superficie de 25 x 35 cm. (en la DESIGNmate Cx / Spectrum Z510) sobre la que se deja caer el composite uniformemente y, posteriormente, varios cabezales de inyección de tinta similares a los de una impresora doméstica lanzan la tinta de distintos colores sobre la sección del modelo a compactar.
¿Como funciona?
La impresora 3D “imprime” dos capas de entre 0,089 mm y 0.203 mm cada minuto hasta un máximo de 20 cm de altura (el tamaño máximo de la cubeta).

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Cuando ha terminado la impresión y el
modelo está completo, el composite sobrante se aspira y se recicla para futuros
usos, dejando el modelo limpio y libre de residuos. En este estado del proceso,
la pieza es todavía frágil y debe manipularse con cuidado. Para darle el acabado
final, es necesario infiltrarla (sumergirla) en uno de los distintos
infiltrantes adhesivos especiales, que incrementan la dureza y resistencia de la
pieza del prototipo hasta que éste puede ser manipulado sin ningún tipo de
precaución especial.
A continuación, un gráfico donde se observa claramente el proceso:
